Hay sueños que nacen en la infancia y se guardan como tesoros. Para Daniel Vázquez, el Mundial no era solo un torneo de fútbol. Era una promesa. Desde que tenía ocho años, cuando coleccionaba estampas y narraba goles imaginarios en la sala de su casa, repetía la misma frase con su mejor amigo Joel:
“Cuando el Mundial se juegue aquí, iremos juntos al estadio”.
Pasaron los años, cambiaron las rutinas, llegaron responsabilidades, pero esa promesa nunca se borró.
Y cuando finalmente se confirmó que el Mundial se jugaría en su país, Daniel no lo dudó. Compró los boletos con meses de anticipación.
No era solo un partido. Era el partido.
La emoción del estadio… y la importancia de contar con protección
El día llegó con una energía distinta. Las calles estaban pintadas de colores, los autos tocaban el claxon celebrando y el estadio parecía latir como un solo corazón.
Daniel caminaba junto a Joel con esa sonrisa que solo aparece cuando algo esperado durante años finalmente sucede. Se tomaron fotos, cantaron el himno con la mano en el pecho y se abrazaron cuando el equipo salió a la cancha.
La emoción era contagiosa. Cada jugada se gritaba con el alma. Cada acercamiento al arco se vivía como si fuera el último minuto de la final. Y entonces cayó el gol.
Daniel saltó. Joel saltó. Las gradas saltaron. Y en medio de la euforia, entre abrazos y empujones involuntarios, Daniel perdió el equilibrio.
Fue cuestión de segundos. Un mal paso, una distracción, el pie que no encontró el escalón correcto. Daniel cayó hacia atrás, golpeándose con fuerza. El ruido del estadio seguía, pero para él todo se volvió confuso. Joel reaccionó de inmediato, lo ayudó a incorporarse y notó que algo no estaba bien. El dolor en la pierna no era normal, tampoco el mareo.
Lo que empezó como la tarde más emocionante de su vida se transformó en una visita inesperada al hospital. Los accidentes no avisan si estás en casa, en el trabajo o celebrando un gol histórico. Simplemente ocurren.
En el hospital confirmaron que Daniel tenía una fractura. Nada que pusiera en riesgo su vida, pero sí suficiente para requerir atención médica, estudios y días de recuperación.
Mientras Joel gestionaba todo, Daniel pensó en algo que nunca había considerado en medio de su emoción mundialista: los gastos...
Fractura de huesos en el estadio: cómo un Seguro de Accidentes Personales puede respaldarte
Mientras esperaban el alta en el hospital, Joel se sentó junto a Daniel y comentó:
—Yo contraté un Seguro de Accidentes Personales hace unos meses y estoy súper cubierto bro, te incluye:
- Fractura de huesos
- Indemnización diaria por hospitalización en caso de accidente o enfermedad.
- Indemnización por estancia en terapia intensiva por accidente o enfermedad
- Invalidez Total y Permanente
- Y lo mejor es que te protege durante todo el año 24/7
Daniel guardó silencio. Pensó en los estudios, en los días sin trabajar y en la rehabilitación. Joel remató:
—Lo mejor es que no hay deducible y lo puedes contratar en línea desde su página web o desde tu celular
Días después, ya en casa y con la pierna inmovilizada, Daniel lo contrató. Descargó la App de WOOW y eligió el paquete que mejor se adapta a su estilo de vida. No porque quisiera imaginar otro accidente, sino porque entendió que su pasión por el fútbol, los conciertos o cualquier plan con amigos merecía respaldo.
El partido siguiente lo vio desde su casa, invitó a Joel y, aunque no pudieron disfrutarlo en vivo como tanto lo habían esperado… Joel lo miró y sonrió.
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